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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La modelo Paula Bolatti reveló que padece artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune crónica que no tiene cura y puede afectar a cualquier edad. Esta condición provoca inflamación, dolor y rigidez en las articulaciones, pudiendo causar daños permanentes si no se trata a tiempo. Aunque se asocia comúnmente con el envejecimiento, la artritis reumatoide ataca la membrana sinovial y puede afectar otras partes del cuerpo. Factores como predisposición genética, tabaquismo y otros elementos ambientales pueden desencadenarla. Los síntomas incluyen rigidez matutina, dolor, hinchazón, fatiga y pérdida de peso, pudiendo afectar también ojos, pulmones y corazón.

Recientemente, la modelo Paula Bolatti reveló que padece de artritis reumatoide, enfermedad que suele asociarse con la vejez, incluso por ella misma, pero que puede aparecer a cualquier edad y afectar mucho más que las articulaciones.

“Siempre en mi cabeza pensé que era una enfermedad de viejitos, pero en realidad es una enfermedad autoinmune, crónica, que por ahora no tiene cura”, explicó la modelo.

Tal como describió, se trata de un trastorno autoinmune crónico que provoca inflamación, dolor y rigidez, y que, si no se trata a tiempo, puede causar daños permanentes en el organismo.

¿Qué es la artritis reumatoide y cómo se produce?

A diferencia de lo que muchas personas creen, la artritis reumatoide no es simplemente un desgaste de las articulaciones. Es una enfermedad autoinmune, lo que significa que el sistema inmunitario, encargado de defender al organismo frente a amenazas externas, ataca por error tejidos del propio cuerpo.

En este caso, el principal objetivo es la membrana sinovial, un tejido que recubre el interior de las articulaciones y contribuye a su lubricación. Cuando se inflama de manera persistente, puede dañar progresivamente el cartílago y el hueso, provocando dolor, pérdida de movilidad y, en los casos más avanzados, deformaciones articulares.

Según una revisión publicada en la revista Mediterranean Journal of Rheumatology, el origen de la enfermedad todavía no se comprende por completo. La evidencia apunta a una combinación de predisposición genética y factores ambientales que pueden desencadenar una respuesta inmunitaria anormal.

Entre los factores asociados se encuentra el tabaquismo, uno de los riesgos ambientales mejor establecidos. También se estudia la influencia de las hormonas, las infecciones y otros elementos del entorno.

Además, tener antecedentes familiares puede aumentar la probabilidad de desarrollar la enfermedad, aunque no significa que necesariamente vaya a aparecer.

Los síntomas van más allá del dolor en las manos

Uno de los signos más característicos de la artritis reumatoide es la rigidez matutina. Al despertar, las articulaciones pueden sentirse tan rígidas que actividades cotidianas, como vestirse, abrir un frasco o sostener una taza, se vuelven difíciles.

Esta sensación puede prolongarse durante 45 minutos o más.

También, el dolor y la hinchazón suelen comenzar en las articulaciones pequeñas de las manos y los pies. Una característica frecuente es que afectan de manera simétrica: por ejemplo, las dos muñecas o las mismas articulaciones de ambas manos.

Con el tiempo, pueden comprometer también los codos, las rodillas, los tobillos y las caderas.

Fuera de las articulaciones: un síntoma desconocido

Pero hay un aspecto menos conocido: la enfermedad puede manifestarse fuera de las articulaciones. Resulta que la fatiga persistente, la fiebre, la pérdida del apetito y de peso pueden acompañar el cuadro.

Igualmente, en algunos pacientes aparecen nódulos reumatoides, pequeños bultos firmes bajo la piel, habitualmente cerca de zonas sometidas a presión, como los codos, de acuerdo a los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH) de los Estados Unidos.

Por otro lado, la inflamación puede afectar los ojos, los pulmones, el corazón y los vasos sanguíneos. Por eso, la artritis reumatoide no debe entenderse únicamente como un problema articular: es una enfermedad sistémica que requiere seguimiento médico.

Sus síntomas tampoco son constantes. Puede haber períodos de mayor actividad, conocidos como brotes, alternados con etapas en las que el dolor y la inflamación disminuyen considerablemente, una situación denominada remisión.

¿Tiene cura y qué tratamientos existen?

Según Mayo Clinic, actualmente, la artritis reumatoide no tiene una cura definitiva, pero existen tratamientos capaces de controlar la inflamación, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de daño permanente.

El diagnóstico temprano es fundamental para iniciar las terapias antes de que la enfermedad provoque lesiones irreversibles.

El tratamiento puede incluir antiinflamatorios para aliviar el dolor y la rigidez, corticoides en situaciones determinadas y fármacos antirreumáticos que ayudan a frenar su progresión. Cuando la respuesta es insuficiente, también pueden utilizarse medicamentos biológicos y otras terapias dirigidas al sistema inmunitario.

A esto se suma el ejercicio adaptado, la terapia ocupacional y el acompañamiento integral permiten conservar la movilidad, facilitar las actividades diarias y mejorar la calidad de vida.