El cerebro puede tener una edad distinta a la que marca el carnet de identidad y eso puede estar condicionado por uno o varios trastornos, según una investigación.
Así lo reveló un estudio de este 2026 publicado en la revista PLOS Medicine, que comparó nueve trastornos y concluyó que, en la mayoría de ellos, el cerebro se ve más viejo de lo esperado.
La diferencia es mayor en el Alzheimer, seguido de las adicciones y de algunos trastornos psiquiátricos.
Cómo se mide la “edad del cerebro”
Los investigadores usaron resonancias magnéticas, imágenes que muestran la estructura interna del cerebro. Con ellas, un programa computacional calcula qué edad aparenta un cerebro, según cuánta materia gris conserva. Es como estimar la edad de un auto por su desgaste, y no por el año en que fue fabricado.
Luego se compara esa edad estimada con la edad real de la persona. Si el cerebro aparenta más años, se habla de envejecimiento acelerado.
El equipo analizó imágenes de 45.900 personas sanas y de 2.698 pacientes con distintos trastornos.
Los nueve trastornos, del más al menos afectado
Así, los resultados muestran un orden claro. En primer lugar están las demencias, que son enfermedades que deterioran la memoria y el pensamiento:
1. Enfermedad de Alzheimer: tuvo el mayor efecto de todos los grupos.
2. Deterioro cognitivo leve: pérdidas de memoria o atención mayores a lo normal, que a veces anteceden al Alzheimer.
Después vienen las adicciones, con mayor diferencia en quienes sufrían a la vez trastorno por consumo de alcohol y de tabaco:
3. Consumo problemático de alcohol y tabaco juntos.
4. Consumo problemático de tabaco.
5. Consumo problemático de alcohol.
Luego aparecen los trastornos psiquiátricos:
6. Esquizofrenia: enfermedad que altera la percepción de la realidad.
7. Trastorno bipolar: cambios extremos del ánimo entre euforia y depresión.
8. Depresión mayor: tristeza profunda y persistente, con el efecto más pequeño de este grupo.
En cambio, el estudio no encontró diferencias en el trastorno del espectro autista ni en el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), que aparecen en la infancia y no se asociaron a un cerebro más viejo.
Con ellos suman nueve los trastornos analizados.
Qué zonas del cerebro se ven afectadas
El envejecimiento no se vio igual en todos los casos. En los trastornos psiquiátricos, los cambios se relacionaron con las zonas frontales y temporales, ubicadas detrás de la frente y a los lados de la cabeza.
En cambio, en las adicciones participaron estructuras profundas como el putamen y el tálamo. En las demencias, las zonas frontales y occipitales, en la parte de atrás.
Pese a esas diferencias, una zona apareció en todos: la corteza prefrontal, la región frontal ligada a decidir, planificar y controlar impulsos.
“El envejecimiento cerebral acelerado es un resultado común de muchos trastornos, y la corteza prefrontal podría ser la base de importantes procesos neuronales con respecto a la universalidad de este envejecimiento cerebral acelerado”, plantean los autores.
Según los investigadores, “en el futuro, los patrones cerebrales que hemos identificado para cada trastorno podrían someterse a pruebas para determinar su utilidad como biomarcadores que guíen la toma de decisiones clínicas cruciales”. Un biomarcador es una señal medible que ayuda a detectar o seguir una enfermedad.
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