Uno de los elementos que consolida la estatura estratégica del Estado es el involucramiento de la sociedad civil en el ámbito de la defensa.
Recientemente, la comisión de Hacienda del Senado aprobó por unanimidad el proyecto de ley que mejora la asignación económica que reciben los soldados conscriptos que realizan el Servicio Militar en Chile. La iniciativa ahora será discutida en sala, continuando así una tramitación que ha concitado el apoyo transversal de los legisladores.
Es una buena noticia para Chile, pues las últimas modificaciones relevantes al servicio militar en el país se aplicaron hace más de 10 años, por lo que se hacía necesaria una revisión y actualización del proceso.
En este sentido, el proyecto de aumento de la asignación económica de los soldados se enmarca en un programa de mejoramiento para la conscripción impulsado por el Gobierno de Chile y las Fuerzas Armadas.
Este considera mayores recursos para la realización de exámenes médicos de soldados conscriptos, el fortalecimiento de las condiciones sanitarias -en particular para los desplegados en las zonas más lejanas-, mejoras en el proceso de convocatoria y acuartelamiento, y el convenio firmado con los Centros de Formación Técnica Estatales que permitirá a jóvenes que finalicen su servicio militar, postular a carreras técnicas de nivel superior.
Todo lo anterior, con miras a un objetivo principal: Convocar cada vez a más jóvenes que permitan fortalecer las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas de Chile.
¿Por qué reforzar el Servicio Militar en Chile?
Para dimensionar el impacto del servicio militar, hay que considerar que un número importante de los miles de jóvenes que finalizan su conscripción cada año, postulan a las instituciones permanentes de la seguridad y la defensa en Chile. De esta forma, la Escuela de Formación de Carabineros de Chile, así como las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas y el escalafón de soldados de tropa profesional, reciben soldados que han sido preparados, entrenados e introducidos a la disciplina militar.
Al mismo tiempo, el Servicio Militar representa para muchos jóvenes del país una oportunidad de desarrollo personal y familiar. De hecho, un número importante de jóvenes finaliza sus estudios secundarios mientras está acuartelado.
Además, los conscriptos en Chile reciben capacitación en oficios a través de cursos SENCE, que les permite especializar las funciones que cumplen en las distintas unidades militares, así también como la adquisición de valiosas capacidades que los preparan para su integración a la vida laboral.
Es por esto que el programa de mejoras propuesto tiene un alcance social relevante para miles de familias del país, que ven en el Servicio Militar una oportunidad para que sus hijos contribuyan a la sociedad, y al mismo tiempo, puedan abrirse camino con una mejor perspectiva hacia el futuro.
La sociedad civil en la defensa
La tendencia a la baja en la conscripción experimentada en la última década en Chile, y que es una realidad en múltiples países del mundo, ha logrado ser revertida bajo la actual gestión, duplicando la cantidad de soldados conscriptos respecto a lo registrado a principios del año 2022.
Proyectamos que las múltiples medidas impulsadas fortalecerán aún más esta tendencia positiva, de cara a los desafíos que enfrenta el país en el futuro próximo.
En este sentido, es relevante consignar que uno de los elementos que consolida la estatura estratégica del Estado es el involucramiento de la sociedad civil en el ámbito de la defensa. En este aspecto, el servicio militar juega un rol clave, pues acerca la labor militar a la juventud, que constituye la base de los futuros oficiales y suboficiales de Chile.