“¡Sí, se pudo, sí se pudo!”. Las ARMY locales entonan sus últimos gritos de guerra (y de triunfo) cuando las torres de parlantes se activan y BTS irrumpe en el Estadio Nacional en la primera de tres fechas de su ‘Arirang World Tour’, la gira mundial que por poco esquiva a Chile y que movilizó alrededor de 69 mil personas solo en su noche inaugural.
Piezas musicales propias del folclor surcoreano y didácticos tutoriales de lightsticks amenizaron la última hora de espera en la cancha de Ñuñoa, dispuesta con cuatro pasarelas desde el medio hasta las esquinas del coliseo para el desplante coordinado del sexteto más popular del mundo.
“Tardamos nueve años en regresar, así que será un gran espectáculo”, prometieron en su primera intervención con los chilenos.
El comentado escenario de 600 toneladas (que tanto dificultó la visita del grupo meses atrás) oficia de zona cero y casi de octavo BTS en la performance de Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V, Jungkook y RM (el líder), quienes irrumpieron pasadas las 20:05 horas ante una multitud disciplinada y rendida que se hizo un solo grito desde el inicio.
Con una estructura tentacular pero estética, las 600 toneladas de metal se adaptan a la perfección a la megalomanía del conjunto, que se mueve por el Nacional con la seguridad y certeza de las boybands dueñas del planeta. Un inicio cargado al rap, con los especialistas del clan trabajando en vivo para el público, marcó el primer tramo del espectáculo, donde también hubo espacio para lapsos melosos y hasta románticos.
Con un leitmotiv enlazado orgánicamente en las canciones del reciente disco ‘Arigang’ (que prácticamente interpretan entero), BTS ofrece en el show una postal en HD de su presente musical y creativo (brillante, grandilocuente y digital, como las pantallas enormes e intimidantes del montaje), pero también sencillo en sus objetivos, genuino y local (cantan, no abusan de las pistas pregrabadas y, en escena, a veces parecen querer alejarse de los clichés de las facilistas boybands que los precedieron).
La fiesta, sin embargo, comenzó mucho antes (días antes), cuando fans locales se instalaron desde el lunes en las afueras del estadio para asegurar un cupo privilegiado en el ingreso. Con esa expectativa a cuestas, este miércoles centenares de ARMY llegaron de madrugada al recinto capitalino en una jornada que, a pesar de las filas, se desarrolló en orden y complicidad (las puertas del estadio se abrieron a las 16:30 horas).
En el escenario, el inicio de la segunda parte del show congrega a una treintena de bailarines, en otro guiño surcoreano a su cultura local y a ‘Arirang’. El momento pretende otorgarle un relato al espectáculo (y lo logra), pero la espera de las armys locales ha sido mucha y por un momento bajan la guardia y prefieren tomar asiento. Un descanso antes de la algarabía, porque lo que viene después es solo fiesta.
Un desfile por la pista atlética del estadio al más puro estilo Juegos Olímpicos, con bandera de Corea del Sur incluida, anuncia el desenlace del ‘Arirang World Tour’, por lejos el espectáculo musical más esperado en la cartelera chilena de conciertos. Un coro final de “¡Sí se pudo, sí se pudo!”, a cargo de las armys locales, cerró la escena.
La segunda y tercera fecha de BTS en Chile están pactadas para este jueves y sábado, respectivamente. Luego, el grupo emprenderá rumbo a Argentina, donde tienen programadas dos fechas (23 y 24 de octubre) en el Estadio Único Diego Armando Maradona de La Plata. El tour sudamericano lo cerrarán en Brasil, donde ofrecerán tres conciertos (28, 30 y 31 de octubre) en el Estádio do Morumbí de São Paulo.