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Según datos del Ministerio de Salud de Chile, las enfermedades cardiovasculares -como los infartos cardiacos y cerebrales- junto al cáncer de mama, son la principal causa de muerte en mujeres chilenas, o sea, uno de cada tres fallecimientos.

A pesar de la percepción de que estas enfermedades son más comunes en hombres, las mujeres enfrentan un riesgo mayor, especialmente después de la menopausia.

Enfermedades que afectan más a mujeres que a hombres

“Los cambios hormonales, como la disminución de estrógenos, aumentan el riesgo de hipertensión, infartos y accidentes cerebrovasculares. Por otro lado, tienen cuadros más graves porque son diagnosticados más tardíamente”, explica Magdalena Galarce, médico familiar y magíster en Administración de salud de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Además, factores como el estrés y el cuidado de otros contribuyen al desarrollo de estas afecciones.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres que trabajan fuera del hogar y, además, combinan responsabilidades familiares tienen un 30% más de probabilidad de desarrollar hipertensión arterial, que es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

Salud mental: un desafío urgente

Otro aspecto que preocupa es la creciente prevalencia de trastornos de salud mental. A lo largo de la historia, las mujeres han sido socialmente responsables de la crianza, el cuidado de los hogares y, en muchos casos, han soportado la violencia estructural y de género.

Un estudio de la Universidad San Sebastián reveló que las mujeres chilenas tienen una mayor prevalencia de síntomas depresivos, ansiedad y estrés en comparación con los hombres.

La salud mental de las mujeres en Chile está directamente influenciada por las demandas sociales, familiares y las expectativas que la sociedad ponen en ellas, lo que las expone a mayores niveles de ansiedad y depresión”, indica Galarce,

Cáncer: mujeres y enfermedades

Por otro lado, el cáncer de mama y el cáncer cervicouterino son los tipos más frecuentes en mujeres chilenas. De hecho, el de mama es responsable del 40% de los cánceres diagnosticados en mujeres, según cifras de la Corporación Nacional del Cáncer (CONAC).

Si bien la detección temprana a través de mamografías y autoexámenes ha permitido disminuir la mortalidad, la prevención sigue siendo insuficiente en muchas áreas, especialmente en mujeres jóvenes o aquellas que no tienen acceso a una atención médica de calidad.

“Si bien el país ha avanzado en la implementación de programas de detección precoz, como mamografías y PAP, aún existen barreras de acceso en zonas rurales y para mujeres de bajos ingresos. Por eso, la prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta”, enfatiza la médico familiar.

“Adoptar hábitos saludables, realizar exámenes periódicos y acceder a las vacunas, como la del VPH, puede marcar la diferencia”, añade.

Equidad en salud, un pendiente para las mujeres

Más allá de los factores biológicos, otras desigualdades exacerban la vulnerabilidad de las mujeres ante estas enfermedades.

La carga del cuidado y la falta de acceso equitativo a servicios de salud afecta directamente la salud de las mujeres, reflexiona la profesional.

“Se ha visto, por ejemplo, que tratamientos como la reperfusión coronaria, luego de un infarto al miocardio, se realiza de forma más tardía a las mujeres y, ante este mismo diagnóstico, ellas reciben indicación de medicamentos en menor proporción lo que, sin dudas, aumenta la desigualdad”.

Por otro lado, Galarce también apunta a la brecha en términos de investigación. “Muchos estudios se realizan mayormente en hombres, cuyos resultados generan tratamientos que se adaptan mejor a ellos y no, necesariamente, a las mujeres”.

“Sabemos que existen diferencias importantes en la anatomía y fisiología del corazón femenino, comparado con el masculino, por lo que tanto el diagnóstico, tratamiento y enfrentamiento en general, de enfermedades cardiacas, puede tener diferencias”, completa.

Para prevenir, tener consciencia de las diferencias

Para prevenir y enfrentar estas enfermedades, es fundamental que seamos conscientes de las diferencias y que podamos adoptar hábitos de vida saludable a la brevedad.

En este sentido, la doctora recomienda:

  • Mantener una dieta balanceada
  • Realizar ejercicio regular
  • Evitar el consumo de tabaco y alcohol
  • Practicar técnicas de manejo del estrés, como la meditación y el yoga.
  • Además, la atención preventiva y la detección temprana son clave para la prevención de enfermedades como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.

    En términos de salud mental, Galarce destaca la importancia de no minimizar los síntomas y buscar ayuda siempre que lo necesitemos. La salud mental debe ser un tema prioritario, tanto en la salud individual, como en las políticas públicas, señala la experta