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En marzo de este año, varios incidentes de agresiones a docentes por alumnos con Trastorno del Espectro Autista (TEA) generaron debate en Chile. Casos como el de un estudiante en Trehuaco que dejó grave a una profesora, y otro en San Javier, preocuparon a la opinión pública. La Ley TEA busca garantizar la igualdad de oportunidades y eliminar la discriminación en los colegios. Los reglamentos deben ajustarse para atender las necesidades de estos estudiantes, evitando la expulsión y promoviendo la convivencia.
El 17 de marzo de este año, un alumno con TEA del Liceo Bicentenario de Trehuaco dejó en estado grave a una profesora tras agredirla con un palo de escobillón. Al día siguiente, en San Javier, ocurrió algo similar: un menor de quinto básico, con una condición similar, dio un golpe con su puño en la cabeza de una docente.
El pasado miércoles, se dio a conocer el caso de una estudiante con TEA que sufrió una brutal agresión por parte de una compañera en liceo de Talcahuano. Ese mismo día, suspendieron a un profesor de Quilpué por mensajes ofensivos contra estudiantes TEA.
A propósito de la concentración de estos incidentes en un corto período de tiempo es que, en la esfera pública, se ha generado debate y preocupación sobre la aplicación de la Ley TEA en los colegios y liceos de Chile. Esto, por el bienestar tanto de los estudiantes con autismo como en las comunidades educativas en su conjunto.
Recordemos que la Ley TEA (Ley 21.545) fue implementada hace dos años con los objetivos de:
“Asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades y resguardar la inclusión social de los niños, niñas, adolescentes y adultos con trastorno del espectro autista”. “Eliminar cualquier forma de discriminación; promover un abordaje integral de dichas personas en el ámbito social, de la salud y de la educación, y concientizar a la sociedad sobre esta temática”.
En consecuencia, los establecimientos educacionales juegan un rol clave en su aplicación. ¿Qué dice la Ley TEA al respecto, cómo se entienden las medidas disciplinarias en este contexto y en qué faltaría avanzar?
Ley TEA en los colegios, liceos y escuelas de Chile
Uno de los puntos más importantes que establece la Ley TEA en materia de educación es que no exista discriminación arbitraria en el acceso a establecimientos públicos y privados del sistema educativo. Es decir, no se puede negar el acceso a un estudiante autista debido a su condición, diagnóstico o eventual discapacidad.
Entendiendo que la diversidad en las necesidades y capacidades de aprendizaje de los estudiantes puede suponer desafíos adicionales para los equipos pedagógicos, el Ministerio de Educación es responsable de “desarrollar acciones formativas destinadas a profesionales y asistentes de la educación”.
Así mismo, se debe velar por la existencia de ambientes inclusivos y mecanismos que faciliten el desarrollo de todo el proceso formativo.
Así mismo, la ley establece que los reglamentos de convivencia escolar y procedimientos internos de gestión deben ajustarse para tener en cuenta las necesidades de apoyos específicos de los estudiantes que pertenecen al espectro autista.
“Los reglamentos internos deberán incluir un protocolo que permita asignar las responsabilidades, orientar las actuaciones y definir las respuestas concretas ante desregulaciones emocionales y conductuales en el contexto educativo”, indica la circular 586 de la Superintendencia de Educación.
Esta establece que se pueden “aplicar medidas pedagógicas, formativas, y preventivas que permitan fortalecer la buena convivencia, siempre y cuando NO se asocien a la condición del estudiante con necesidades especiales, al constituirse en una discriminación arbitraria”.
Finalmente, se indica que en ningún caso se podrá cancelar la matrícula ni suspender o expulsar a alumnos por presentar discapacidad o necesidades educativas especiales.
Herramientas y medidas disciplinarias
Como mencionamos, los establecimientos educacionales deben considerar a los estudiantes autistas al momento de armar y ejecutar sus reglamentos y procesos internos.
En ese sentido, según explicó Jorge Varela, doctor en psicología y educación de la Universidad de Michigan y docente de la Universidad del Desarrollo, a Emol, lo más eficiente en términos de lograr la inclusión en los establecimientos es formular instrucciones particulares para cada sala, que recojan la individualidad de cada estudiante.
“Eso es superdifícil de lograr en nuestros colegios, se requiere mucho entrenamiento, se requiere mucha información sobre el tema, se requiere tiempo para los profesores y profesoras”, indicó Varela.
“Si yo tengo 20 alumnos en la sala, es muy distinto si tengo 40. Si soy un solo docente y no tengo ningún ayudante de aula, es superdistinto cómo yo puedo atender a esta individualidad”, agregó.
¿Qué pasa con los castigos?
Respecto de los castigos, el experto recalcó la relevancia de ajustar los reglamentos de convivencia escolar, “porque en el fondo la sanción no puede ser la misma, porque hay ciertos parámetros que el estudiante no reconoce, entonces hay que calibrar eso”.
“En toda decisión que tomemos, preguntarse ¿en qué nos ayuda a estar mejor? ¿Al estudiante, a la víctima, al victimario, a los compañeros? ¿Qué aprendemos de esto? ¿Cómo prevenimos que no vuelva a pasar?”, planteó Varela.
El doctor en psicología explicó al citado medio que el sistema educacional chileno “está en construcción de generar espacios escolares más inclusivos”, y que la legislación está “en la línea correcta”. No obstante, precisó que “obviamente, noticias como la que vimos en prensa y otras que han pasado, nos muestran que todavía nos falta mucho trabajo por hacer”.