
VER RESUMEN
Herramienta desarrollada por BioBioChile
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó el programa \'Sí al desarme, sí a la paz\' el pasado 10 de enero como parte de su estrategia de seguridad, que incluye el canje de armas de la ciudadanía por dinero en efectivo y juguetes bélicos por otros que no fomenten la violencia. A pesar de la disminución de homicidios dolosos en su administración, expertos dudan de la efectividad de esta medida en un país afectado por la delincuencia. La iniciativa busca desarmar a la población, pero se cuestiona su impacto real en el crimen organizado debido a la corrupción y la presencia de armas más sofisticadas en grupos criminales. Aunque podría ser replicable en otros países de América Latina con menor influencia del crimen organizado, se plantea que su efectividad podría ser limitada en naciones con una fuerte presencia del crimen organizado.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lanzó el pasado 10 de enero el programa ‘Sí al desarme, sí a la paz’, con el que el Gobierno busca canjear las armas de la ciudadanía por dinero en efectivo, así como intercambiar juguetes bélicos de los niños por otros que no representen la violencia.
La mandataria, que asumió el 1 de octubre pasado, presentó esta iniciativa como parte de su nueva estrategia de seguridad, compuesto por cuatro ejes: atención a las causas de la violencia, consolidación de la Guardia Nacional, uso de inteligencia contra el crimen, y coordinación entre las autoridades federales y estatales.
“Este programa consiste en que, sin investigar a nadie, si hay un arma en el hogar se entregue, se reciben recursos económicos a cambio y el arma se destruye. Ese es el objetivo de este programa, que no haya armas en nuestro país”, declaró durante el lanzamiento de este plan recoge EFE.
Sin embargo, en un país donde la delincuencia se ha tomado las calles en muchos sectores y la cifra de homicidios de 2024 casi alcanzó los 27.000 (unos 70 asesinatos diarios), surge la interrogante sobre cuán efectiva puede ser esta medida.
Cumpliendo ya más de 100 días al mando, el gabinete de Seguridad aseguró que los homicidios dolosos en México cayeron un 16,3% en el primer trimestre de la gestión de Sheinbaum, hasta un promedio diario de 72,8 víctimas en diciembre, ante las 87 diarias de septiembre, último mes de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).
Incluso, el viernes el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch, aseguró que el Gobierno ha debilitado al Cártel de Sinaloa, fundado por Ismael ‘El Mayo’ Zambada y Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, ambos presos en Estados Unidos y cuyas facciones se mantienen en pugna.
“La cantidad de homicidios que había al inicio no es la misma que ocurre ahorita. Ha habido días en Sinaloa con cero homicidios“, afirmó.
¿En qué consiste el plan ‘Sí al desarme, sí a la paz’ en México?
La académica del Observatorio de Asuntos Internacionales de la Universidad Finis Terrae, Vanessa Cárdenas, explica a BioBioChile que este programa “está dentro del eje de las atenciones a las causas de la estrategia que anunció Claudia Sheinbaum, que es la Estrategia Nacional de Seguridad”.
“Inicialmente se dio el banderazo de salida en la emblemática Basílica de Guadalupe en México, con un módulo que va a estar abierto hasta el 17 de enero, pero la idea es que se vayan abriendo diferentes módulos de manera paulatina, principalmente en los atrios de las iglesias”, detalla.
Ello sería una muestra del acercamiento entre Sheinbaum y la Iglesia Católica, que en el período de campaña electoral tuvieron diferencias respecto al análisis de la violencia en el país, que registró una cifra récord de más de 196.000 asesinatos en el gobierno de AMLO.
“Este es un día histórico porque la presencia de la ciudadana presidenta de México nos da testimonio de su preocupación y de su interés por llevar a México a esta condición de unidad, solidaridad y paz”, aseveró el rector del templo, Efraín Hernández, tras la puesta en marcha del plan.
Vanessa Cárdenas precisa que esta medida “es un programa que va a estar coordinado principalmente entre la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Defensa y también con la Secretaría de Seguridad Pública. Quienes van a deshacer estas armas va a ser principalmente la Secretaría de Defensa”.
El propósito del plan “es no solo desarmar a aquellas personas que tengan algunas armas, con base en un tabulador se les canjearán por un estímulo económico, sino también la idea es que todos los niños que tengan juguetes bélicos, que se están acostumbrando a jugar con armas, puedan hacer este canje y que reciban un juguete educativo”, agrega.
“Por eso es que se ha incluido esta estrategia en la atención a causas, que es desde la prevención de los más jóvenes para que no se acostumbren y no se habitúen a la manipulación de las armas, hasta aquellos que ya las tengan y que vean que pueden recibir un estímulo, un incentivo o dinero por este canje”.
¿Una medida efectiva ante el crimen organizado?
Respecto a su efectividad en un país como México, donde el crimen organizado es un problema social y de seguridad diario, la académica no ve equiparable el monto del canje para la ‘calidad’ de las armas de los grupos criminales.
“El programa en teoría podría tener ciertos éxitos como es la recuperación de muchas armas, pero principalmente aquellos que van a entregar las armas son ciudadanos que tienen algún arma para su defensa, o que no la usan”, expresa.
Sin embargo, especifica que “es evidente que el tipo de armamentos que tiene el crimen organizado, que son fundamentales para el desarrollo de sus actividades, son mucho más costosas que lo que les podría dar el gobierno y que las necesitan en el día a día”.
Para algunas pandillas “incluso venderlas, en caso de que ya fueran armas viejas, les dejaría mucho más dinero venderlas en el mercado negro. Es decir, no vamos a poder encontrar filas de narcotraficantes yendo a entregar un misil Barrett, o una ‘cuerno de chivo’ (como se le llama en México a armas como la AK47)”, añade.
“Es muy difícil que esto tenga un impacto directo en la disminución directa de los asesinatos causados por crimen organizado. Al contrario, algunos de los riesgos puede ser que muchas personas que las utilizan como protección se queden sin estas armas que utilizan ante la ineficiencia e insuficiencia de las policías en México”, advierte.
En ese sentido, resalta también uno de los problemas también principales: la corrupción en México. “Entonces otro de los riesgos es que realmente estas armas sean destruidas y no vayan a ser después vendidas por los mismos elementos que deberían encargarse de que estas armas queden fuera de circulación”, sostiene.
Pese a ello, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado que su propósito es que “ninguna familia tenga un arma” en México, donde cada año entran 200.000 armas de Estados Unidos, origen de casi tres cuartas partes, el 74%, de las que incautan las autoridades mexicanas, según señaló el Gobierno con base en un informe del Departamento de Justicia estadounidense, consiga EFE.
Además, la mandataria indicó ayer que, en poco más de tres meses de su Administración, “se han dado resultados importantes en seguridad” respecto a disminución en homicidios en los estados de Guerreo y Acapulco, sur del país. Por esto, resaltó que este año se verán mejores resultados en seguridad.
La titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Marcela Figueroa, remarcó que en ese periodo “se registró una disminución del 15,7 % en los homicidios dolosos en Guerrero y del 50,1% en Acapulco”, según consigna EFE.
¿Un plan aplicable en otros países de Latam?
En tanto, para Vanessa Cárdenas la medida podría ser replicable para otros países de la región, principalmente en aquellos donde no se encuentra tan presente el crimen organizado.
“En otros países con menor infiltración del crimen organizado, podría ser mucho más exitosa en términos del desarme de la población y de la prevención, basada en la educación de los niños”, afirma.
“Es una medida en realidad de bajo costo que incluso pudiera tener algún efecto en pandillas callejeras en países donde empiezan a tener esos problemas”, agrega. No obstante, reconoce que “en aquellos (países) donde la red del crimen organizado ya está infiltrada y tienen un control importante en ese rubro, el impacto va a ser muy bajo, si es que tiene algún impacto”.