Rafael Gumucio y su novela "Los parientes Pobres": "Conozco casos peores que los que relato"

Publicado por Francisca Grau Vargas
La información es de Ana Josefa Silva
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Un chateo en el que participan once hermanos da inicio a la más reciente novela de Rafael Gumucio: “Los Parientes Pobres”.

Lo que discuten allí, cada uno con sus peculiares maneras, los evidencia como una “familia muy endogámica y que se siente muy orgullosa de serlo”, comenta Gumucio en conversación con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra en “Del Fin del Mundo”, de TV BioBio.

Una característica que para el autor no solo se ve en Chile.

“Hay países peores”, afirma; “no sé, Uruguay, por ejemplo. Y hay esos que no lo parecen, como México, pero que lo es”.

En todo caso, agrega: “Conozco casos peores que los que relato”. Y acota: “Yo tengo 58 primos. Mi abuelo tuvo 14 hijos. Mucha gente me dice estuve con un primo tuyo (¡!). Tengo uno que es famoso (MEO)”.

Y vaya sí aprovecha esta experiencia personal. “Ciertos grados de endogamias son material para novelas; si no, cómo. Cuando uno lee novelas del siglo XIX, por ejemplo Tolstoi, son todos primos”.

La imagen del padre (“que funciona siempre”) es el eje por donde giran estos hermanos y su parentela. “Este es un padre ausente, castrador, pero al mismo tiempos esclavo de sus circunstancias. Es un escultor en un país donde es bien frustrante serlo”.

También usó ejercicios de los talleres que dicta como motor de la novela. “Quise usar todas las técnicas”.

“Lo que más quise hacer es jugar con la estructura y hacer un poco lo de Faulkner, o lo de Joyce, esa escuela. La novela es bastante liviana, no piensen que va a ser Faulkner, pero sí me gustó el juego de que el lector pudiera construir la novela y que hasta el final hubiera elementos que van entrando”.

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Un chateo en el que participan once hermanos da inicio a la más reciente novela de Rafael Gumucio: “Los Parientes Pobres”.

Lo que discuten allí, cada uno con sus peculiares maneras, los evidencia como una “familia muy endogámica y que se siente muy orgullosa de serlo”, comenta Gumucio en conversación con Ana Josefa Silva y Marco Antonio de la Parra en “Del Fin del Mundo”, de TV BioBio.

Una característica que para el autor no solo se ve en Chile.

“Hay países peores”, afirma; “no sé, Uruguay, por ejemplo. Y hay esos que no lo parecen, como México, pero que lo es”.

En todo caso, agrega: “Conozco casos peores que los que relato”. Y acota: “Yo tengo 58 primos. Mi abuelo tuvo 14 hijos. Mucha gente me dice estuve con un primo tuyo (¡!). Tengo uno que es famoso (MEO)”.

Y vaya sí aprovecha esta experiencia personal. “Ciertos grados de endogamias son material para novelas; si no, cómo. Cuando uno lee novelas del siglo XIX, por ejemplo Tolstoi, son todos primos”.

La imagen del padre (“que funciona siempre”) es el eje por donde giran estos hermanos y su parentela. “Este es un padre ausente, castrador, pero al mismo tiempos esclavo de sus circunstancias. Es un escultor en un país donde es bien frustrante serlo”.

También usó ejercicios de los talleres que dicta como motor de la novela. “Quise usar todas las técnicas”.

“Lo que más quise hacer es jugar con la estructura y hacer un poco lo de Faulkner, o lo de Joyce, esa escuela. La novela es bastante liviana, no piensen que va a ser Faulkner, pero sí me gustó el juego de que el lector pudiera construir la novela y que hasta el final hubiera elementos que van entrando”.